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domingo, 2 de octubre de 2011

LA MEDITACION Y LA BUENA SALUD

Entrevista al Dr. Jorge Carvajal, Médico Cirujano de la UNIVERSIDAD DE ANDALUCÍA - ESPAÑA
Pionero de la Medicina Bioenergética

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

La Salud y Las Emociones
¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar. Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época. El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso.
Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a MEDITAR, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Respiración: Autoexamen

Durante un momento de tranquilidad, realiza el siguiente autoexamen:
1- ¿Cómo notas la respiración? Es suave o agitada, profunda o superficial, limpia o turbia, ligera o pesada, silenciosa o ruidosa, cómoda o difícil, sana o enferma?

2- ¿Dónde respiras? ¿Cómo entra y sale tu respiración? ¿Respiras por la nariz, boca o ambas? ¿Sientes la respiración circulando por el pecho, abdomen, espalda o alguna otra parte?

3- ¿Qué parte del cuerpo se mueve con la inspiración y con la espiración? Puedes colocar una mano en el pecho y otra en el abdomen, y observa cuándo se mueve cada una.

4-¿Cuántas veces respiras por minuto?


Las 3 clases de respiración:

Existen tres tipos de respiraciones según la zona, que pueden ser: superior o clavicular, media o costal, e inferior o abdominal.
La superior es la que ofrece menos volumen para el intercambio, haciendo intervenir, innecesariamente, a los músculos de la zona superior (se acumula tensión en hombros y cuello).
La respiración media es mejor que la anterior, pero la más recomendada es la abdominal. En ella a menos gasto energético (moviliza menos músculos y apenas las costillas flotantes), existe un mayor intercambio gaseoso. El desplazamiento hacia el abdomen del diafragma es lo que produce la expansión y el estiramiento de los pulmones.
Si no expandes los pulmones a su entera capacidad, no puedes limpiar la mucosidad de los alvéolos, no puedes conseguir suficiente oxígeno y no te liberas de todas las toxinas que conducen a enfermedades e infecciones.


Respiración y Estado Emocional

La calidad de nuestra inhalación y exhalación es sumamente reveladora de nuestra postura frente a la vida. Por ejemplo, podemos observar en qué medida la duración y “facilidad” de nuestra inhalación refleja nuestra disposición y capacidad para abrazar la vida en ese momento, y de qué forma la duración de la exhalación y la forma en que la llevamos a cabo reflejan nuestra disposición y capacidad de liberarnos, y de confiar en algo.

A medida que crezca nuestra capacidad para percibirnos, comenzaremos a recibir muchas impresiones precisas acerca de la relación entre nuestras emociones y la respiración, así como de su impacto sobre nuestra percepción general de nosotros mismos.

Por ejemplo, podremos notar que la ira está directamente relacionada con las inhalaciones superficiales, las exhalaciones fuertes, y la tensión en todo el cuerpo, en especial la nuca, la mandíbula, el pecho y las manos. Comprobaremos también que el miedo está asociado a las respiraciones aceleradas, superficiales e irregulares, y a una sensación de tener un nudo en la parte inferior del abdomen.
La impaciencia se refleja en las respiraciones cortas, desiguales y descoordinadas, con tensión en la parte frontal del pecho, como si el corazón estuviese dando saltos.
La culpa se percibe en la respiración restringida y sofocada, y a una sensación general de opresión.
¿Cómo se respira la alegría? La alegría, muchas veces se expresa en risa, el aire se toma brevemente por boca y la nariz, se exhala entrecortadamente a sacudidas por la boca hasta que no queda más aire y se vuelve a inhalar abruptamente. Es una respiración baja, en donde la pausa casi no existe.
Podemos comparar la operatoria respiratoria de la risa y la del llanto: Podemos observar que son iguales en forma y opuestas en modos de operar. En el llanto o estado angustioso, la inspiración es entrecortada y a sacudidas, en tanto la exhalación es larga y directa, en general acompañada de sonido hasta que no quede más aire y se vuelva a inhalar entrecortadamente. Es una respiración alta. Respecto a la postura de la cabeza podemos notar que cuando reímos ésta se inclina hacia atrás y cuando lloramos hacia delante y abajo.

Los sentimientos como el amor, la compasión, la bondad y la admiración tienen que ver con la respiración profunda y cómoda, y con una sensación abierta, energizada y receptiva en todo el cuerpo.
Evidentemente, cada uno de nosotros descubrirá otras variantes en su propia topología física y emocional.


Respiración Defectuosa: Efectos Sobre la Mente y El Cuerpo.

La mayoría de las personas tienen un ritmo respiratorio promedio de 11 a 15 respiraciones por minuto, esto es mucho más rápido que la frecuencia saludable. Al respirar de esa forma, lo común es que se hace una respiración breve, superficial, con la parte superior de los pulmones. Aunque esto reduce el nivel del dióxido de carbono en la sangre, también a su vez hace que las arterias se contraigan reduciendo así la circulación de la sangre en el cerebro y el resto del cuerpo. En este caso, no importa cuánto oxígeno inhalemos en los pulmones, el cuerpo y el cerebro quedan sin suficiente oxígeno. Y la falta de oxígeno tiene efectos indeseables sobre nuestro sistema nervioso causándonos tensión, ansiedad e irritabilidad. También esta respiración defectuosa reduce nuestra habilidad para pensar claramente y tiende a despertar pensamientos negativos y obsesivos que de otra manera no nos ocurrirían. Esta respiración excesivamente rápida tiende a intensificar nuestros conflictos emocionales y cuando se transforma en un hábito crónico también tiende a intensificar nuestros temores. La manera de respirar saludablemente debe crear un balance entre el nivel de oxígeno y dióxido de carbono que evite los efectos negativos explicados.

El uso de técnicas respiratorias apropiadas puede ser de gran ayuda para la relajación y para evitar el estrés. Esas técnicas se basan en la respiración profunda hecha de modo que se libera la tensión muscular innecesaria en nuestra espalda, estómago y costillas. Una frecuencia saludable y óptima de la respiración es seis/ocho por minuto, la que es bastante menor que la descrita como el ritmo respiratorio común en estado de descanso de 11 a 15 veces por minuto.

Si descendemos a ocho veces, la glándula pituitaria comienza a funcionar óptimamente. Esta glándula regula a todas las demás para que se pueda asegurar un balance adecuado de hormonas, una de las claves de la buena salud.

Cuando se respira menos de cuatro veces por minuto, la glándula pineal comienza a segregar al máximo, con una tendencia a que se abran los canales psíquicos.

EXHALAR más lentamente calma la mente.

INHALAR más lentamente la energiza.

EQUILIBRAR la entrada y salida de aire también EQUILIBRA los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro, el cual, mejor oxigenado y recibiendo más sangre durante la respiración rítmica, producirá pensamientos más intensos y más vibrantes.

sábado, 26 de junio de 2010

Artículo del diario La Nación - 26/6/2010
"Quienes meditan tienen más materia gris" 

Sentarse a pensar en nada frente a una vela encendida resulta tedioso, inútil y hasta ridículo para la mayoría de los occidentales. Sin embargo, hoy esta práctica de aspecto tan inocente es reconocida por la medicina convencional como una estrategia terapéutica alternativa para doblegar cuadros tan disímiles e indomables como el estrés y la ansiedad, la hipertensión, la migraña o las complicaciones cardiovasculares.

Unos años atrás, distintos investigadores del campo de la neurología, como el famoso Daniel Goleman, dieron un paso más con el consentimiento del Dalai Lama. Así, distintos monjes budistas entrenados en el arte de la meditación fueron estudiados bajo la lente de los resonadores nucleares de última generación. Las imágenes que evidenciaron diferencias en el funcionamiento cerebral de los meditadores dieron la vuelta al mundo y desde entonces las investigaciones se multiplicaron.

El último capítulo de este escrutinio científico sobre una práctica milenaria lo escribió un equipo del Laboratorio de Neuroimágenes de la Universidad de California, Estados Unidos. Con tecnología de última generación los científicos compararon los cerebros de 44 personas: 22 de ellas sin antecedentes de meditación y 22 con un entrenamiento en esta práctica milenaria que osciló entre los 5 y los 46 años, con un promedio de 24 años practicando alguna de las múltiples formas de meditación.

Esta vez, los científicos se centraron no ya en los efectos de la meditación sobre el funcionamiento cerebral, sino en su influencia sobre la estructura misma del cerebro. Eileen Luders, autora del estudio publicado en la revista Neuroimage , explica sus asombrosos hallazgos: "Los meditadores tienen más materia gris en aquellas zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones".

¿Cómo llegan los meditadores a generar más materia gris? "Al igual que cuando alguien entrena sus músculos, algunas áreas del cerebro deben crecer cuando las usas intensamente", arriesga la investigadora.

La materia gris es el tejido encargado de procesar la información que la materia blanca transmite. Una hipótesis sencilla -que probablemente la ciencia tarde años en confirmar-es que a mayor materia gris, mejor desempeño cerebral. Desde Los Angeles, Luders sostiene: "La mayoría de los meditadores tienen habilidades sobresalientes con respecto a la autorregulación de sus emociones; es para ellos más fácil mantener la estabilidad emocional y tener un comportamiento centrado, tal como elegir con sabiduría sus respuestas o reacciones. Además, los meditadores son reconocidos por su extremadamente positiva mirada sobre la vida; es habitual para ellos ver, en lugar de la parte vacía, la mitad llena del vaso".
Artículo del diario La Nacion - 26/6/2010
La meditación puede cambiar el cerebro
La ciencia comprobó que quien la practica tiene más materia gris

Tesy de Biase
Para LA NACION

Desde que la meditación ingresó en el diccionario médico de la mano del Dalai Lama, la ciencia ha podido corroborar la eficacia terapéutica de esta práctica, de aspecto tan inocente que en la actualidad se aplica tanto para vencer el odio como para controlar un cuadro de ansiedad o de hipertensión arterial.

El hallazgo más reciente sobre el poder de la meditación proviene del Laboratorio de Neuroimágenes de la Universidad de California, Estados Unidos. Allí, la investigadora Eileen Luders demostró que meditar no sólo produce cambios en el funcionamiento cerebral de los meditadores, sino que también los genera en la estructura misma del cerebro.

"Los meditadores tienen más materia gris en las zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones", comentó a LA NACION la doctora Luders, que inaugura con sus palabras una plataforma común entre ciencia y meditación. Al hacerlo, facilita el salto hacia otro discurso. Por ejemplo, el que presentó en su visita a Buenos Aires el monje tibetano Khenpo Sangpo Bodh.

Con su típico atuendo, este doctor en filosofía llegó a Buenos Aires proveniente del Instituto de Altos Estudios Budistas Khamgar Druk College Dharmakara, ubicado en la comunidad tibetana de Tashi Jong, en el norte de la India, para difundir el poder transformador de la meditación.

Khenpo propone transmutar las emociones destructivas a través de la disciplina y el control de la mente. El resultado prometido: nada menos que la disolución de la violencia y ese efecto dominó que tan bien conocía Mahatma Gandhi, cuando conmovió al poderío colonial británico poniendo una y otra vez la otra mejilla.

¿De dónde proviene el poder para alcanzar semejante transformación? "De la meditación", sintetiza con certeza inconmovible.

"Es una herramienta de autoconocimiento y el antídoto contra todas las emociones destructivas". Y cuando dice todas, el optimista lama piensa en las 84.000 (sí, ochenta y cuatro mil) emociones negativas que según las escrituras budistas se desprenden de las básicas: ira, apego (posesivo), orgullo, envidia e ignorancia (opacidad). Con tantos miles de enemigos, el camino hacia la felicidad parece arduo. Y lo es. No se trata de querer y poder, sin más, admite el maestro: hay que transitar un largo entrenamiento que conduce a la transformación interior.

"Meditar permite liberarnos de las fuerzas negativas que nos hacen sufrir", sostiene. Y ofrece la receta de la transmutación emocional positiva para amateurs : "Hay que empezar por la a. El primer paso es reconocernos a nosotros mismos y observar el contenido de nuestra mente, preguntándonos a qué responden esas emociones negativas". Para ver con claridad Khenpo -como lo llaman sus seguidores- sugiere algo tan sencillo como sentarse y relajarse, lo que parece sencillo, pero no lo es tanto.

"Cuando la gente vive con intenso movimiento, tiene dificultades para encontrar calma, pero la mente es como el agua: si se mueve, no permite ver el reflejo de la luna y las estrellas en su superficie; en cambio, cuando está limpia y calma, en pocos minutos trasluce lo que hay en la profundidad y refleja todo. Cuando una persona está habituada al movimiento excesivo, ni siquiera sabe quién es. Yo les digo que se sienten en silencio y que miren en su mente."

El siguiente movimiento responde a uno de los ciclos de las enseñanzas de Buda: rechazar las emociones negativas como si fueran un alimento envenenado. Sin contemplaciones, la propuesta apela a un acto firme de disciplina y voluntad, que se traduce en tolerancia cero con ese odio o envidia que carcomen la paz interior. El maestro budista lo describe como una purificación de los componentes tóxicos de la mente.

Y el tercer momento es el de la transformación liberadora, una reconexión desde la calma, que tampoco se dirige hacia el exterior pero tiene efecto sobre él. La herramienta principal es la práctica de alguno de los distintos tipos de meditación que, básicamente, combinan relajación mental con ejercicios de respiración. La forma más reconocida es focalizar la mente en un objeto exterior, que pueden ser una luz o una imagen. Aunque el maestro recomienda seis prácticas diarias, reconoce que con una al levantarse, antes del desayuno, también se obtienen resultados pacificadores sobre la mente.

"Cuando cambia la mente cambia todo, no solo porque se ve al mundo de otra manera sino porque el cambio de uno provoca cambios en los demás. Para terminar con el odio y las emociones destructivas no podemos usar el odio y las emociones destructivas. No podemos matar a una persona como medio para lograr que esa persona deje de matar. Por la fuerza no se alcanzan los cambios. Buda nunca usó armas. Tampoco Cristo ni Mahatma Gandhi ni la madre Teresa de Calcuta. La paz y la transformación de las emociones negativas se alcanza por medios pacíficos, como la meditación, que es un instrumento de transformación interior".

lunes, 14 de junio de 2010

Relajación - Estado de abandono

Al estar acostado en la cama (y te tumbas en la cama todos los días, o sea que no hace falta nada especial), antes de que te invada el sueño, observa con los ojos cerrados la energía que surge de tus pies. Desplázate de ahí, observa solo en el interior. ¿Notas alguna tensión en las piernas, en los muslos, en el estómago? ¿Notas presiones, tensiones? Si notas tensión en alguna zona, intenta relajarla, y no te apartes de ese punto a menos que notes la relajación.
Repítelo con las manos, porque las manos son la mente, están conectadas con la mente. Si tu mano derecha está tensa, estará tenso el lado izquierdo del cerebro. Si tu mano izquierda está tensa, estará tenso el lado derecho de tu cerebro. De modo que fíjate en las manos, son casi las ramas de tu mente, y llega por último a la mente.
Cuando todo el cuerpo está relajado, la mente está relajada al noventa por ciento, porque el cuerpo no es sino una extensión de la mente. Y con ese 10 por ciento de tensión que queda en tu mente, limítate a observarlo, y por el solo hecho de observarlo desaparecerán las nubes. Tardarás unos días; tiene su truco. Y así revivirás la experiencia de la infancia, cuando estabas relajado.
¿Has notado que los niños se caen todos los días, pero no se hacen daño, no se rompen los huesos? Inténtalo!


Un psicoanalista estaba realizando cierto experimento. Puso el siguiente anuncio en los periódicos: “Pagaré una buena suma de dinero a quien esté dispuesto a venir a mi casa y estar con mi hijo durante todo el día, haciendo lo mismo que haga el niño, siguiendo todos y cada uno de sus movimientos”.
Se presentó un joven que se dedicaba a la lucha libre y dijo: “Aquí me tiene, dónde está el niño?”
Pero a mitad del día el luchador estaba hecho polvo. Ya tenía dos fracturas, porque tenía que hacer lo mismo que el niño. Y el niño estaba encantado, que cosa tan rara! Así que daba saltos sin venir a cuento, y el luchador tenía que hacer lo que él hacía; se subía a un árbol y el joven luchador tenía que subirse; saltaba del árbol, y el luchador tenía que saltar. Y eso durante horas. El niño se olvidó de comer, de todo! Le encantaba!
Al llegar la tarde, el luchador se negó en redondo a continuar. Le dijo al psicoanalista: “Puede guardarse el dinero. Ese niño suyo va a acabar matándome! Estoy para que me lleven al hospital. Ese niño es un peligro. No intente el experimento con nadie más.”


Los niños tienen mucha energía y todavía no conocen la tensión. Su cuerpo entero se encuentra en un profundo estado de abandono.

Te invitamos a revivir esta maravillosa experiencia!